Los pensamientos, las emociones completamente desnudas son tan fuertes como las mujeres desnudas. Hay que desvestirlos

lunes 30 de noviembre de 2009

Enulfo Rey

Calor de verano

Alegre muchachada: ¡volvieron las aventuras de Enulfo Rey!
Sí, para vos que lo pedías, para vos que querías llegar a la paz interior y andabas experimentando con el budismo, para vos que buscás aventura y peligro, para vos que te emocionás con las películas de Hugh Grant… ¿Qué quién corno es Enulfo Rey? Ah, no sé; no es un alguien, tampoco es un algo, es Enulfo Rey.
Enulfo Rey es una tira un tanto viejita, del tiempo de los Carnival Fondieu. Es el antecedente de esas historietas medio "raras" que suelo hacer, y en sus inicios iba a ocupar el lugar que al final no ocuparon los Carnival por esas razones del no sé qué. Hoy vuelve renovado, en otro formato y a colores...

sábado 21 de noviembre de 2009

La felicidá

Bueno, bueno, bueno, acá dejo un doblete de actualidá actual, sí señó. Bueno, en realidad es la misma tira con dos finales distintos. Y los dos son un choreo. Sepan disculpar, estamos trab... no, mentira, si somos campiones de la rascaga de güevo...
Ah, y en Evohé hay otra historieta más de este que suscribe.
Eso.

lunes 16 de noviembre de 2009

Superjirous

Seguimo’ con cosas “viejas”. Esto es de un proyecto que quedó suspendido y dudo que se retome, aunque uno siempre guarda cierta esperanza para todo. Era una serie de versiones de superhéroes alternativos y de los convencionales, desde Batman al Chapulín Colorado, pasando por Aquaman, Super Ratón, Pilusman (personalidad superheroica del Capitán Piluso), etc. Me había entusiasmado y me largué a hacer unas cuantas.
Acá vemos las versiones de Rata-man, esa hermosa parodia de Batman que Félix Saborido supo hacer para la vieja Capicúa, y del Hombre Neumático, personaje secundario del Capitán Supositorio del amigo Kokambar. Bah, en realidad el Hombre Neumático nunca fue parte de la serie, lo hice medio porque sí, pa colaborar con Kokambar, en un “hueco” mientras hacía las otras ilustraciones, por eso tiene la misma técnica.
Eso.

martes 10 de noviembre de 2009

Ríe

Últimamente no estoy dibujando. Es más, hace rato tengo colgadas algunas cosas, unas a medio dibujar o entintar y otras que no pasan del boceto de guión o de la mera idea general (entre ellas un proyecto de historieta filosófico-política serializada, que todavía no le encontré la vuelta, pero quiero hacer, si puedo). No abandoné el dibujo, es apenas un impase, o algo así. Por eso acá va una historieta relativamente viejita (no mucho, eso sí); es de El pato enjabonado, ese fanzine que ya debería estar en la calle, pero que hago y rehago todo el tiempo no sabría decir porqué. Igual, la economía de entre casa no anda para tales cuestiones; sin laburo se complica.
Muy probablemente se vengan una serie de cosas viejas. Ando un tanto desganado para dibujar hace un par de semanas.
Eso.

miércoles 4 de noviembre de 2009

Saca la mano, Liantonio...

Hace algunos años atrás, cuando empecé a militar en el Movimiento de Unidad Popular, conocí a un grupo de personas al que acogí más que como compañeros, como amigos. Entre ellos había un pibe de barrio, de barrio humilde, del platense Gorina, que muy pronto se convirtió en mi más cercano. Emanuel Liantonio, su nombre. Un tipo sencillo, una mezcla de punkie y metalero, de risa extraña y gruesa, de una tranquilidad casi zen. Las más de las veces hablábamos poco (o, mejor, con frases cortas), la parquedad era nuestra condición común, pero compartíamos una idea, un proyecto. No necesitábamos decirnos mucho, sabíamos que éramos casi las caras de una misma moneda. Nunca nadie se me ha parecido tanto.
Compartimos cientos de cosas juntos, pegatinas de afiches, pintadas callejeras, movilizaciones, plenarios, corridas, cervezas, fiestas, disquisiciones filosóficas, políticas y hasta sentimentales. Era un tipo aún más parco que yo, pero siempre tenía la palabra, la frase justa que lo definía todo y nos dejaba sin capacidad de reacción. Un tipo en busca de algo, nunca supe qué, pero algo.
Por esas cuestiones de la vida yo me alejé de la militancia y lo vi en contadísimas ocasiones. La última fue en un recital. Estuvimos no sé cuánto, quizás dos horas, hablando de la existencia, de política, de organización popular, de anarquismo, de Perón, Bakunin y Malatesta. Entre silencio y silencio, un trago de cerveza caliente como meada. Su personalidad franca y transparente, sus ganas de hacer, sus proyectos para organizar a su querida Gorina, me hicieron querer volver a militar, para reencontrarme con tipos como él. Ahora eso ya no será posible. El domingo tomó seguramente la decisión más difícil de su corta vida, de sus 27 años. Se fue a ese lugar del que nadie regresa; no sé cómo, no sé porqué. Dejó un lugar vacío que nadie podrá ocupar, porque le pertenece para siempre; pero también dejó su memoria, que recuerda, me recuerda, que todavía hay cosas por hacer, cosas por las que luchar. Pero sobre todo, que uno no se da cuenta de lo que tiene, de lo que tenía, hasta que lo pierde. Y maldice haberse ido, haber dejado de militar o no concretar ese café de invierno que se hará moho. Maldice no haber compartido un poco más, el haberse encerrado en un pequeño, pequeñísimo mundo.
Recién me entero de su decisión, a las dos de la madrugada del miércoles 4 de noviembre, y no acabo de caer, no quisiera caer. No hay lágrimas, sólo un nudo en la garganta, en el pecho, en el estómago y un atroz cansancio en los párpados. Escribo como puedo, como me sale, casi escupiendo; imaginando el mejor homenaje para el lado A de esta moneda partida y derruida. Cinco puchos en media hora no es un homenaje, es la impotencia de no comprender por dónde pasa la vida, de no saber sus razones, sus por qué. El mejor homenaje para él será seguir peleando por lo que él peleó, por sus convicciones, por la construcción de ese mundo con el cual soñó tantas veces; seguir recordándolo como ese tipo rápido e inteligente, como ese tipo de calidez casi sobrehumana. Llevarlo como estandarte. Recordarlo como el amigo, como el hermano.
Acá te quedás, Ema, entre los vivos, entre los que te quisimos y entre los que quisiste levantar. Entre el barro, el asfalto y las precarias casitas de tu Gorina; en la bandera amarilla del MUP, en esa P gigante de Pueblo. Pero, fundamentalmente, en nuestra memoria, en nuestras almas, en nuestros corazones.
Y andá practicando, ya nos encontraremos para concretar ese desafío de pool… no sea cosa que pierdas.

lunes 19 de octubre de 2009

Dicur savash

Yo siento fascinación por muy pocas cosas. Y al decir fascinación me refiero casi a obsesión. No lo es por esos límites difusos que uno nunca sabe si están ahí o no, pero lo cree pa sentirse más pulenta. Pero decía: entre esas fascinaciones se encuentran los signos y sus relaciones, sus significaciones, sus efectos, sus usos, sus prácticas; es decir, la semiótica (en particular, aunque no las únicas, la social y la cultural). Sí, sí, como enleyiste. Es que una de mis mayores “preocupaciones” es el discurso y la construcción de sentido. No porque sea un estudioso del tema, sino por una cuestión objetiva: el discurso da sentido y legitima todas las cosas. Todo aquello que no pasa por el discurso, no existe; la existencia está dada en tanto significación construida, por esto mismo de que la sociedad es un entramado de significación y ésta es construida por los seres humanos. Y que el jamón va con queso y los tallarines con tuco. Es de ahí que deduzco que la madre de todas las batallas es la simbólica. No porque para que un “algo” esté bien baste con decir que está bien, sino porque el discurso significante legitima herramientas para que ese “algo” esté bien, las hace posibles. No, no inventé la pólvora ni el magiclick…
Pero también me interesan las posibilidades del signo. La multiplicidad de signos y significaciones, la contigüidad o no en sus relaciones. La posibilidad de la "no-significación" en la producción (aunque nunca en la instancia de reconocimiento). Cuán "manipulables" pueden ser hasta que s
e escapan de uno y se convierten en otra cosa, incluso en algo completamente diferente. Es decir, cómo se construyen y se pueden construir. Realmente es un campo sumamente interesante y rico para recorrer. A riesgo de que los amantes de la historieta clásica (aquella sin más estímulos que la diversión, la de temáticas y mensajes simples –aunque no siempre sencillos–, la reticente a la relación historieta-arte e historieta-ciencia) me garseé de acá a fin de milenio, de vez en cuando me meto en estas cuestiones de talla extra large. Ya lo dije alguna vez: mi visión de la historieta es más comunicacional que artística. Ahora, que logre plasmarlo como se debe... hmmm...

lunes 12 de octubre de 2009

Autobombo


Chas gracias especiales:
-A los muchachos del fanzine Bocha Seca, que fueron los primeros en publicarme en papel.
-A Mercedes Arriaga, del prozine peruano Undercomix, por publicar dos de mis historietas y la falta de criterio de entrevistarme.
-A Gabriel, del berazateguense y ¿extinto? fanzine Locro.
-A Juampa Camarda, por convocarme a versionar a su Camilo e incluirlo en el recopilatorio de 30 días con Camilo.
-A Kokambar, por permitirme versionar al Hombre Neumático y publicarlo en el último fanzine del Capitán Supositorio.
-A El Emma, por meter dos de mis historietas en su Cómix Under y hacerme publicidá.
-A Martín, que me dejó decir una de esas cosas que nunca hice.
-A los Un Faulduo, por la mención que me otorgaron en su concurso Dibujaré las Aventuras de MARGE, el mono tucán.
-Al crítico español Álvaro Pons, por incluir a este blos en la sección Luneros de su weblog La Cárcel de Papel.
-Al colectivo Evohé, que me dejan publicar y experimentar regularmente.
-A Pato, por copado. A Magunchi por sus siempre lindas palabras. A Susy, por los amabilísimos mails que me ha enviado.
-Y, ya que estamo, a la muchachada conocida y desconocida que ha llegado a este coso, aunque sea de pedo.

Actualización. Chas gracias también a la gente de la gloriosa revista 2010, que pusieron la entrada anterior completita en su último número, ahí en "Blogoterapia", que es mi sección favorita.